Llamamiento a los afiliados del Partido Popular.

Llamamiento a los afiliados del Partido Popular.

Me preocupa mi Partido Popular, en el que milito desde hace 19 años y en el que siempre he opinado con libertad, a veces sufriendo las consecuencias de ser libre, otras veces disfrutando de esa libertad para poder alzar la voz y ser escuchado y respetado. En estos 19 años siempre he mantenido mi trabajo fuera de la política, nadie me podrá tachar de ser de tal o de cual líder, de tal o de cual equipo. He sido del PP porque ser del PP significaba algo claro, definido y diferenciador. Por eso me veo en la obligación de hacer un llamamiento a todos los afiliados del Partido Popular para que aprovechen estos tiempos de Congresos (Nacional, Regionales y Asambleas locales) y digan claramente lo que quieren que sea el Partido Popular en los próximos años. Lo hago ahora que ya tenemos un Gobierno conformado y una estabilidad en España, ahora que toca hablar de quienes somos y que queremos ser. Y lo hago sin mencionar a personas concretas, porque no se trata de nombres, si no de ideas, que nadie pretenda sacar de aquí una crítica a tal o cual persona, a tal o cual presidente/a, porque se equivocará. No es un manifiesto contra nadie, es un llamamiento a favor del Partido Popular. Este llamamiento lo voy a fundamentar en 3 puntos: democracia interna, ideología del centro-derecha y regeneración. Democracia interna Si todos aceptamos como indiscutible eso de “un hombre, un voto” por qué discutimos “un afiliado, un voto”. No tiene sentido delegar el voto en quienes van a elegir al líder del Partido en cada región y en la...
Por un 2017 lleno de coherencia: Navidad, populismo y libertad.

Por un 2017 lleno de coherencia: Navidad, populismo y libertad.

Coherencia es lo que le pido a la sociedad para el 2017, porque nadie va a cambiar de ser malo a bueno, de ser de izquierdas a derechas, de ver más a sus padres a verlos menos, de ser detallista a no serlo. Es complicado pedir que alguien o algo cambie, pero puestos a hacerlo, intentemos que nos engañen menos. ¿Cuáles están siendo los grandes engaños de 2016? La Navidad Cada vez se usa más lo de “Feliz Navidad” y menos aquello de “Felices Fiestas”, cuando yo recuerdo que era algo habitual siempre por estas fechas felicitar las fiestas y no entrar en debates religiosos. Pero ahora la izquierda se ha apoderado (también) de la Navidad, ya nos la cuelan en las guarderías y los colegios, poniendo Navidad por todos sitios pero luego no situando ni un belén ni un pastor ni un niño Jesús. El Ayuntamiento ha salido en tromba a decir que la Navidad ya es otra cosa, como si los más de 2.000 años que llevamos celebrándola en la Tierra hubieran sido un pequeño error y ahora llegasen ellos a liberarnos y a iluminarnos. La Navidad es Papá Noel venía a decir la portavoz Rita Maestre. Pues no, la Navidad es religiosa porque nace con ese fin, no tiene sentido la Navidad si no hablamos de Jesús nacido, de los Reyes de Oriente o de la mula y el buey. Y hablar de Navidad prohibiendo la iconografía religiosa es una incoherencia. El Populismo Si Trump es populista, Pablo Iglesias no lo es menos. La diferencia entre ambos es que uno ha ganado, costeándose su propia campaña, y...

Esperanza Aguirre y la libertad 2.0

En España tenemos libertad, como se entiende libertad en términos absolutos y acordes a la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789 (inspirada en la declaración de independencia de Estados Unidos en 1776) en donde la Asamblea  Nacional Francesa reconocía que “los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”. Pero en España reina una dictadura silenciosa que se ampara en la autocensura y el miedo que tenemos todos a que nos expulsen de determinado sitio, a que nos despidan del trabajo o a que nuestros contertulios se molesten. Podemos decir quela mayoría de las personas no dice realmente lo que piensa respecto de su partido político, respecto de su trabajo, respecto del Gobierno, o simplemente respecto de las decisiones más cotidianas: quedar en tal bar, comer con tal persona o incluso ver una película… Hay quién dice que todo esto viene por los años de represión (lo dice Jorge Verstrynge en su artículo no publicado por El País) y quienes, como yo, pensamos que esta actitud viene por la imposibilidad real de participar de las cosas. Un afiliado a un partido puede hacer poquísimo cuando ve que sus líderes callan ante las injusticias o los atropellos. Un trabajador puede hacer muy poco cuando observa que su jefe inmediato dedica más tiempo a justificar el puesto que a ganar clientes y un ciudadano medio se ve incapaz de llamar la atención a gamberros que pintan paredes o destrozan mobiliario urbano cuando es consciente de que si actúa y la cosa se lía, la policía seguro que le detiene a él. Hasta que no rompamos...