El bipartidismo y la teoría del cubo de palomitas en el cine

El bipartidismo y la teoría del cubo de palomitas en el cine

Os voy a contar la similitud entre elegir un cubo de palomitas en el cine y votar en las próximas elecciones generales, con la variable del «decoy effect», cómo introduciendo nuevas variables se puede alterar la decisión del consumidor (votante), sobretodo cuando no tiene una decisión tomada. Quedaros con esta frase «que haya nuevos partidos puede beneficiar a PP y PSOE» pero esperad a terminar el artículo para re batírmela. Antes situémonos en España…

Partimos de que la mayoría de personas que van a leer esto solamente han conocido una España con dos partidos políticos de gobierno, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español. Como España tiene una ligera tendencia hacia el voto de izquierdas, aparece Izquierda Unida en la ecuación, pero nunca con espíritu de gobierno, sino más bien como un apoyo al PSOE y un pepito grillo que le recuerda a los socialistas que son de izquierdas y que los sindicatos pesan mucho.

Por lo tanto tenemos una España dividida en centro-derecha y centro-izquierda con apoyo de la izquierda pura. Y así hemos vivido desde la inmolación de la UCD años y años, con crisis, con corrupción, con ETA, con OTAN y con una Unión Europea que nunca parece que termine de arrancar y consolidarse como ente político. Esa España de dos bandos es fiel reflejo de la mayoría de las democracias y primeras potencias mundiales, así pasa en Estados Unidos (demócratas y conservadores), en Reino Unido (laboristas y conservadores), en Francia hasta hace poco (la derecha del UMP y los socialistas), en Alemania (demócrata-cristianos y social-demócratas), en Japón (liberal-democráticos y democráticos) y en Corea del Sur (los democráticos y el saenuri con diferentes nombres).

El cuadro de goya de los tipos enterrados hasta las rodillas y dándose garrotazos se puede extrapolar a medio mundo, izquierda y derecha se reparten el mapa político al 70% menos allí donde la religión impera como Jefatura de Estado y no hay democracia.

Entonces ¿necesita España más partidos políticos de gobierno? la respuesta parece que es claramente no. Lo que necesita España es más democracia interna en los partidos que representan a la mayoría de izquierda y a la mayoría de derecha, más alternancia en aquellos sitios donde llevan más de 20 años gobernando y más transparencia en la gestión interna y de la acción de gobierno.

¿Qué ha pasado en Inglaterra con las terceras vías? pues un fracaso, como se ha podido ver recientemente. ¿Cómo funciona Italia con una multitud de partidos? pues a duras penas. Los movimientos sociales se replican de País en País como un niño imita a sus padres, por eso Francia lleva unos años removiendo sus sistema y dando oportunidad a los comunistas y a la derecha de Le Pen. España ahora abraza a estos nuevos partidos como la esperanza de una nueva sociedad, pero no lo es, no lo será. Porque es una moda, una tendencia…que se lo digan a UPyD, que hace un par de años llenaba portadas y eventos y ahora no llenan ni un autobús.

La teoría del cubo de palomitas en el cine «The Decoy effect»:

Diferentes estudios de marketing (el último se pudo ver en el programa «Brain Games» de National Geographic Channel http://www.natgeotv.com/ca/brain-games/videos/the-decoy-effect ) demuestran que si tenemos que elegir entre un cubo de palomitas grande a un precio alto o uno pequeño a un precio bajo, la mayoría elige el pequeño. Pero que si se introduce un tercer cubo «mediano» a un precio muy cercano al «grande» la inmensa mayoría comprará el grande. Si esto no os queda claro pensad que lo hacéis continuamente, pensad en la frase «va, venga, si por 1 euro más te dan el grande», porque tu querías el tamaño mediano pero al ver que por poco más, tiene el más grande….pues burro grande, ande o no ande.

Hay gente que se pregunta el motivo de que Apple siga vendiendo su iPad2, pues por el efecto señuelo (decoy effect).

Tenemos una tendencia a la moderación, hacia «no mojarnos», porque al ser humano le cuesta mucho, pero mucho mucho decidirse. Incluso podemos afirmar que sufrimos mentalmente (el cerebro sufre) cuando tenemos que decidir entre múltiples opciones. En cambio somos felices cuando solo tenemos dos opciones: moto azul o moto roja, ir a la playa o a la montaña, hotel o camping, reloj deportivo o clasico, traje o vaqueros, coca-cola o cerveza… somos tremendamente eficaces en estas situaciones. Pero nos bloqueamos cuando tenemos que elegir entre coca-cola light, zero, cero zero, light con limón, light sin cafeína, etc. Nos cuesta mucho decir si vamos al hotel que está a 100 metros de la playa pero a 400 de la renfe, o que está al lado de la renfe, pero a 200 metros de la playa. Lo pasamos mal cuando el coche puede ser blanco perla, blanco mate, blanco brillo amanecer o blanco poroso, imagina cuando tienes que decidir si el abrigo es solo para el invierno, si desmontable para otoño-invierno, si impermeable por la moto, si con capucha, si mejor tipo gabardina para esos días que visto bien, si mejor que no pese porque para el metro que rollo, si casi mejor gris porque el negro está muy visto y el marrón no me pega…y así una mañana entera de compras para un solo abrigo.

¿Y cómo puede afectar esto en las próximas elecciones generales?, veamos caso por caso:

Para el votante de izquierda: Ha tenido siempre dos opciones, IU (la mayoritaria) o PSOE cuando apelaban al voto útil. Ahora ve reflejadas sus dos ideas en un partido o coalición. Ahora puede votar lo que realmente le gusta y además, ser un voto útil. Por eso la izquierda seguramente seguirá apostando por Podemos o las coaliciones en las que se integre.

Para el votante de centro-izquierda: Quería cambio, pero tranquilo, no confiaba en el PSOE porque sabía que no tenían solución, su idea era no votar o buscar otras vías como UPyD. Ahora les han facilitado la decisión, ya tienen el efecto señuelo y seguramente comprarán lo que antes les parecía «muy caro», votar al PSOE. Porque ahora el PSOE parece una solución de izquierda moderada frente a la Podemos y las coaliciones de izquierda radical.

Para el votante de centro-derecha: Saben que su única opción es el PP pero no les gusta porque la corrupción está muy presente y todos los días aparecen titulares. No iban a votar porque estaban hartos y no había alternativa hasta que aparece Ciudadanos, pero comprueban que contra las alianzas de la izquierda no cabe otra solución que votar al PP, porque Ciudadanos no tiene el tirón necesario. Por lo tanto votarán PP y no habrá abstención.

Para el votante de derecha: Siempre ha tenido al PP como referencia, ahora no quiere votar PP porque está edulcorado, por lo tanto ha buscado otras marcas, pero se ha dado cuenta de que eso le perjudica, porque en esa pelea de muchos, pierde la derecha. Posiblemente vote PP y no haya mucha abstención por el miedo a lo que pasó en las elecciones autonómicas y municipales.

En teoría España tiene una gran masa social de centro-izquierda, por lo tanto (y al contrario que todas las encuestas y predicciones y opiniones de expertos que escuchamos estos días) esto nos hace pensar que el PSOE de Pedro Sánchez tendría una gran cantidad de votos.

Pese a lo que pueda parecer, o a lo que digan unos y otros…los principales perjudicados en las elecciones han sido Izquierda Unida (fagocitada por Podemos), UPyD (desaparecida) y Ciudadanos (porque no han llegado a demostrar que son alternativa real y no tienen claro su espectro de votante). El PP sigue ganando elecciones pero pierde gobiernos por los pactos y el PSOE sigue siendo la segunda fuerza, mermada pero con una amplia mayoría en España que simpatiza con su ideología (no con las siglas). Será interesante ver la evolución de Ciudadanos, porque de ellos depende, de sus pactos y de sus manifestaciones, para que los votantes les consideren alternativa real, mera bisagra o incluso una moda pasajera al más puro estilo UPyD.

La tendencia empieza a ser esta y seguramente irá en aumento, con algún pico de subidas o bajadas dependiendo de los casos de corrupción que salgan, de las medidas que se tomen en Madrid, Barcelona o Valencia, pero se irán consolidando las dos alternativas de siempre. Ver barómetro de La Sexta http://www.lasexta.com/noticias/nacional/elecciones-autonomicas-municipales/primera-fuerza-politica-intencion-voto-cara-elecciones-generales_2015053000628.html

La conclusión es que la introducción de nuevos productos (partidos) anima el mercado y suben las ventas (votos), por lo tanto bajará la abstención y seguramente suba el voto a los dos partidos tradicionales, PP y PSOE. Las personas no somos procesadores exhaustivos, porque tenemos sentimientos y nos dejamos llevar por ellos, es probable que cuando alguien capte nuestra atención con lo que más se asemeje a lo que somos, lo sigamos, es decir… le votemos. Por lo tanto situarse en medio, venderse como la solución entre dos opciones provoca que toda esa burbuja de nuevos partidos quede relegada a la categoría de «partido señuelo» con su cuota real, entre el 11% y el 18%.

Nota: He seleccionado esa foto porque resume perfectamente lo que ocurre con el decoy effect, en las elecciones presidenciales de 1992 entre Bush (padre) y Clinton (él) apareció Ross Perot y solamente consiguió que los indecisos se acercaran más a los dos principales partidos, al contrario de lo que decían todos los periódicos y los analistas.

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