Carmena y la Máquina de Guerra

Carmena y la Máquina de Guerra

La conclusión de analizar a Carmena y su entorno podemita con la nueva película de Netflix “War Machine” (Máquina de Guerra) es que la Alcaldesa de Madrid está empujada a librar guerras que no puede ganar.

Carmena es fiel representante de esa izquierda peronista, populachera y violenta en sus esencias pero amable y sonriente en sus apariciones. Manuela es a la libertad lo que ETA ha sido a la paz. La Alcaldesa de Madrid justifica cualquier bandera y a cualquier personaje menos a los que no son de su cuerda, aprovecha cualquier gilipolléz para no cumplir con su deber hacia todos los madrileños, bien diciendo que está de viaje para no ir a un evento con la Iglesia, bien diciendo que hay muchas víctimas para no poner el homenaje a Miguel Ángel Blanco. Carmena no tiene problemas en personificar en Zerolo a todo el colectivo gay, pero lo tiene para hacerlo con Miguel Ángel Blanco y las víctimas de ETA. Carmena no tiene reparos en plantar una bandera LGTBI o una pancarta pro refugiados aunque medio Madrid no esté de acuerdo, pero no pone la cara de Miguel Ángel Blanco porque no todos los madrileños piensan que represente a las víctimas.

En “Máquina de Guerra” vemos a Brad Pitt en el papel del General Glenn McMahon, que es una alegoría del General Stanley McChrystal, el general que puso Obama en Afganistán para iniciar una retirada honrosa del país, pero que lejos de acojonarse, le pidió 40.000 soldados más para ganar la guerra y dominar Afganistán. La historia es ampliamente conocida así que no desvelo nada si digo que la moraleja de la película es que el sistema estadounidense es más poderoso que cualquier general, incluso que cualquier presidente. Estados Unidos tiende a la guerra incluso cuando está claro que no puede ganarla, ése sería el resumen de todo.

A Carmena y a Podemos les pasa lo mismo, el sistema que representan, el que los crea, los alimenta y los vota, es más poderoso que ellos. La izquierda radical, vengativa, proetarra, anti española y anti sistema, no tolera fisuras en sus postulados. Los pabloiglesias y las manuelacarmenas no aceptan la evolución social y el progreso, porque consideran que hay una parte de España que no debe existir, al menos que no debe poder hacer ruido y hablar con libertad de expresión. Al igual que Obama puso un general para no hacer de general y le salió rana, al pueblo (a la gente, como dicen ellos) le ha salido rana esta nueva casta de políticos. Les votaron con la esperanza de cambiar las cosas y hacen lo mismo, a veces peor, pero del lado izquierdo. Carmena viaja en metro los primeros días de gobierno, luego cochecito leré como todo Alcalde que la precedió, dice que escucha a los madrileños pero en la calle Galileo se pone tapones en los oídos para no hacerles caso, se hincha como un pavo pidiendo dimisiones al PP y anunciando en campaña que con ella nadie estaría imputado y luego deja que sigan de concejales Mato y Mayer, imputados.

Da igual al general que pongas, si el sistema está diseñado para combatir y aumentar el gasto. Da igual a la Carmena que pongas si el odio de la izquierda no deja que se pase página y se mejore la sociedad, progresando y cerrando las heridas que nuestros padres ya cerraron, pero que nosotros hemos vuelto a abrir por capricho, como el niño que abre la puerta en la que dice “peligro, no abrir”.

Carmena, Podemos, Pablo Iglesias o el indómito Garzón…todos están librando guerras que no ganarán, porque aunque tengan 1, 2, 3 o incluso 4 millones de votos, no llegarán a gobernar España. Gobiernan Madrid porque el PSOE les sujeta la vela como un pagafantas sin personalidad, hacen ruido en el Congreso porque vendieron una burra que muchos españoles ya ven que cojea y no sirve para la faena. Pero no van a ganar más, se han quedado en su tope, de ahí no pasan, la mayoría de los españoles está en otra cosa, en trabajar o buscar empleo, en crear o mantener una familia y en vivir y dejar vivir. Pero estos tipos se empeñan en la Guerra Civil, en Franco, en Aznar, en llamar facha a todo lo que no les gusta… ¿la sopa está fría?, ¡facha!.

Podemos y su superabuela Carmena no quieren a Miguel Ángel Blanco, porque lo que les gusta es hacer homenajes a los proetarras de Alsasua, que a esos sí les hacen fiestas y pancartas. Libran esta guerra contra lo que ellos denominan “la derecha” y no les importa disparar su odio contra quienes les fastidien el plan, se llame Miguel Ángel o se llame Ignacio y vaya en monopatín. Podemos y Carmena están con Bildu (votan igual), con Alfon y con los musulmanes y en contra ponen a las víctimas de ETA del PP, de la Guardia Civil, a los antidisturbios y a los cristianos. Su Máquina de Guerra es tan potente que arrolla a todo aquel que quiera remar en contra, el histórico homenaje de un alcalde de EH-Bildu a víctimas de ETA, sin mezclarlas con otras víctimas http://www.elmundo.es/pais-vasco/2017/06/28/595402e9e5fdeab1698b464f.html ha quedado ya olvidado por esta miserable actuación de Carmena y de Podemos discutiendo sobre la memoria del que despertó a España de su letargo y nos dejó como legado el Espíritu de Ermua.

Seguirán librando guerras que no pueden ganar, pero en el camino dejarán un chorro de dinero tirado, un prestigio perdido y un pueblo cabreado. Hoy es Miguel Ángel Blanco, pero mañana será Hernán Cortés o Rafael Nadal, les da igual, el caso es joder los símbolos que nos unen y dividirnos entre buenos (ellos) y malos (nosotros).

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